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- Suzanne, la dueña, antigua artista del desnudo, que cojea un poco
pero nunca derrama nada, a la que le gusta ver a los atletas que
lloran por desilusión y no le gusta que un hombre sea humillado en
presencia de su hijo.
- Georgette, la vendedora de tabaco hipocondríaca, la cual odia la frase
“el fruto de su vientre”.
- Gina,
camarera como Amélie, cuya abuela era sanadora, y a quien le gusta
hacer tronar los huesos de los dedos.
- Hipólito, un escritor fracasado, a quien le gusta ver toreros
corneados en televisión.
- Joseph,
el amante rechazado de
- Gina, quien se pasa espiándola todo el día y
a quien sólo le gusta explotar el papel de burbujas.
- Philomène, azafata de vuelo, a quien le gusta el ruido producido por el
tazón del gato en el azulejo, el cual le gusta oir historias para
niños.
Amélie no tiene novio, lo
intentó una o dos veces, pero los resultados la desanimaron. En su lugar
Amélie ha cultivado un gusto por los pequeños placeres, como: meter la mano
en un saco lleno de guisantes, romper la capita de azúcar cristalizado de
una crema catalana con una cuchara, verle la cara en la oscuridad en el
cine a la gente, lanzar piedras en el canal de San Martín o tratar de
adivinar cuántas parejas están teniendo un orgasmo en París en ese mismo momento
("¡15!" -Como ella dice mirando a la cámara-).
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